miércoles, 23 de abril de 2008

No nos verán volver, no hay necesidad de otra vuelta


Luz divina. Bosio tiene en claro sus próximos pasos.

Luego de despedirse, de la mítica banda, el bajista conduce otra temporada de RockRoad, el ciclo de Much Music. Admite que es dificil pensar en un nuevo regreso.
Con firmeza, Zeta Bosio asiente que en el rock ya no queda nada de rebeldía, explosión que sí encuentra en las pistas de baile, de allí que su futuro como músico, post reunión de Soda Stereo, esté al mando de las bandejas como DJ.

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“Le pongo mucha pila a eso porque en el dance floor hay un espíritu rebelde que no veo en otro segmento del rock. Esas ganas de molestar, de hacer ruido. Hoy en el rock hay convencionalismo, eso de repetir fórmulas, ir a lo seguro. Se buscan las ventas masivas, cuando antes no era un objetivo sino una consecuencia. Estoy girando mucho por Centroamérica, en el interior, porque acá cuesta tocar. Cuando terminó lo de Soda, el 21 de diciembre pasado, empecé y de ahí no paré”, cuenta el bajista, que emprendió un viaje de un mes –para seguir tocando y brindar conferencias– por países de América, un día después de la pomposa fiesta que la industria musical le ofreciera a Soda Stereo para nombrarlos Personalidad del Año. En tal velada, la nota la había dado Charly Alberti, quien se negó a tocar la batería en la despedida final, y dejó plantados a Zeta y a Gustavo Cerati. Tras bajarse del escenario, Zeta apenas deslizó un “se tuvo que ir”. Más allá de las suspicacias, él tiene el futuro claro. “No nos verán volver más porque ya está, es imposible. No hay necesidad de otra vuelta. Me parece que Soda existe y es maravilloso. Haber recuperado a la banda nos puso bien a los tres. Hay mucha gente que está esperando más cosas de Soda, y a partir de lo que nosotros vivimos, también. Supongo que eso hace que la inercia se vuelva a romper en algún momento. Pero por ahora no se puede porque estamos cada uno en lo suyo. Había un chiste que decía que la música es el arte de combinar los horarios, y es verdad. Los músicos somos caóticos, nos enfrascamos en algo y es difícil sacarnos. De toda formas, los tres sabemos que va a ser difícil que podamos concentrar semejante atención otra vez”, afirma Zeta.

—Ya pasaron varios meses, ¿terminaste de “bajar”?

—Sí, estoy bien, tranquilo, sabíamos que cualquier cosa que hiciéramos después iba a generar más expectativa, porque con el ruido que se hizo, pondrían una lupa sobre nosotros. El proyecto de hacer el ciclo RockRoad (que va por la señal MuchMusic) ya estaba antes de empezar a preparar la vuelta de Soda. Son viajes que hacemos todos los años tratando de buscar música original en distintos lugares de la Tierra, bandas conocidas y no tanto, mostrar las diferencias de cada país. Encontramos formas originales de narrar en televisión, y es interesante porque, así como la radio tuvo su casamiento con la música, en la TV me parece que no se produce. Como en los 60 o 70. Salvo “Bailando por un sueño”.

—¿A esta altura te sigue entusiasmando viajar por la ruta del rock?

—Tuve épocas de fobia, que no me podía subir a un avión. Hoy estoy bárbaro con eso. Los músicos somos viajeros potenciales, estamos condenados a viajar. No nos podemos quedar, sobre todo los que somos artistas internacionales. Nos gusta el hecho de vivir aventuras, la experiencia de andar por el mundo, que nos pasen cosas insólitas, de volver con data nueva. Es como ir a una galería de arte, todo eso te va nutriendo. RockRoad es un viaje que decido hacer un poco extrañando los viajes, y lo armé como una gira de rock, con la mística de una banda. Lo único que en lugar de ser tocar sobre el escenario, trabajamos abajo.


Un legado de glam rock


El hijo mayor de Zeta, Simón, ya es un joven inquieto. A los 18, tiene su propia banda, de la que el padre dice que tienen sonido internacional. “El toca la guitarra desde los ocho años. En los 90 empezó a escuchar new metal, bandas que habían pegado fuerte como Papa Roach, Linkin Park o System of a Down. Después cambió y pasó al heavy metal, se hizo setentoso escuchando a Steve Ray Vaughan, Aerosmith, Iron Maiden, Motley Crüe. Sigue en esa línea, con su grupo que se llama Armant. Tocan sus propios temas y tienen un estilo glam rock, con raíces del rhythm and blues. Les gusta esa estética, esa forma de tocar, cosa que nosotros no fuimos nunca. Suenan muy bien, y hace lo que quiere. A mis otros hijos Juan Bautista y Jaime, les picó fuerte luego de esta etapa de Soda y se hicieron también músicos. Uno, que está entrando en la adolescencia, toca la batería y un poco la guitarra, y el otro quiere copiar a los hermanos. Hoy en día tienen la posibilidad de estar con el Guitar Hero, o el Rock Band, los juegos de la PlayStation, que les enseñan bastante, jugando aprenden un montón. Me parece que va a haber más músicos en el futuro gracias a estos juegos.”


Fuente:Christian Mercado para Perfil.com

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