domingo, 3 de julio de 2011

Anita Alvarez De Toledo : “Fuerza natural es un oráculo”



Dueña de modismos que se debaten entre el barrio, la alcurnia y el modernismo, Ana Álvarez de Toledo camina la vida despuntando un linaje que heredó de otras chicas súper poderosas del rock argentino como Fabiana Cantilo, Hilda Lizarazu y no muchas más. En diferentes etapas, sosteniendo vocalmente a Fito Páez o Gustavo Cerati, le adosó personalidad y carisma al rótulo de corista, lográndolo con nervio rockero y una alta sensibilidad soul. Mientras que, sobre el escenario del Hotel Faena, bañó de glamour a esas canciones kitsch que escuchaban nuestras madres en la peluquería.

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    En cada caso, fue siempre ella: Anita. Porque, ya lo cantó alguna vez un viejo amigo de su familia: “Ana no duerme, espera el día / Sola en su cuarto, Ana quiere jugar / Sobre la alfombra, toca su sombra / Cuenta las luces, mira la gran ciudad”. Inspirada en la prosa de Luis Alberto Spinetta, la señorita del apellido aristócrata que a los nueve años debutó con el rock en un concierto de Grateful Dead, decidió largarse sola con Anita No Duerme, un proyecto musical que murió sin haber nacido, pero que abonó la ecuación Rock + Love + Emotion, algo que nuestra heroína respeta hasta el día de hoy.

    GO: Se te conoce a partir de tu trabajo con Fito Páez, pero vos tenés una historia anterior como cantante de bares…

    Sí, arranqué cantando en los bares con mis hermanos, de los cuales el más grande es guitarrista y el otro es baterista. O sea que a los quince ya estaba cantando. Hice al revés de cualquier músico, que empieza primero por el rock&roll y después se pone cabezón y termina tocando jazz. A los quince años empecé cantando jazz y terminé cantando rock&roll (risas) Recuerdo que tenía dieciséis y ya cantaba en el Roxy, donde hacíamos covers del rock, todos los que nos divertían a nosotros. Después, tuve otra banda con la cual tocábamos seguido en el bar de Fernando Olmedo, donde Fito me descubrió.

    GO: ¿Y adentro tuyo movió algo el hecho de pasar de tocar para cincuenta personas a estadios junto a Fito?

    Creo que me salvó la inconsciencia del momento, el hecho de no estar consciente de lo que estaba pasando. A Fito lo conocía más personalmente que musicalmente. De hecho, su música la conocí estando con él. Lo viví de modo absolutamente natural hasta que una vez fuimos a tocar “gratarola” a Rosario y cuando salimos a escena había ciento ochenta mil personas. Ahí, me di cuenta la magnitud de la situación. Fito es una persona absolutamente generosa y me trató como una rockstar, cosa que yo no era porque sólo estaba acompañando al verdadero rockstar que era él. Pero, no me cambió mucho la “bocha” porque siempre seguí haciendo lo mismo y lo mío por mi lado.

    GO: ¿De qué manera atenta contra tu consolidación como artista el hecho de ser casi una abonada a las galerías de personajes de las revistas Gente y Caras?

    Lo del personaje social es por el apellido… ¡Mi apellido me sirve muchísimo! ¡Como me va a pesar, boludo! (risas) Mi apellido me sirve muchísimo en el tema “cash”, porque me invitan a eventos, donde me sacan una foto y me pagan por ello… Realmente, la gente que piensa que por aparecer en una revista no puedo ser buena artísticamente, no me interesa y, por ende, no me interesa si escuchan mi música o no… ¡Me chupa un huevo! Obviamente, todo se reduce a cuando me escuchan cantar. La gente que nunca me escuchó pero vio una foto mía en Punta del Este de revista Gente, y de repente me escucha cantar, humildemente, les tapo la boca. Lo que hago es cantar y todo lo demás es un medio de subsistencia. La música habla por sí sola. Punto.

    GO: ¿Qué factores te perjudicaron para que nunca pudieras publicar un disco propio? ¿Es una cuenta pendiente?

    No hubo ningún momento de frustración porque, de hecho, grabé tres discos que nunca edité: uno con Nico Cota, otro con Claudio Cardone que es delirio psicotrópico increíble, y otro que fue el de Anita No Duerme, el cual realicé con Francisco Fattoruso y los Ibarbúru, los músicos uruguayos… O sea, mi mambo creativo siguió, y la gente que escuchó esos discos, los disfrutó. Para mí, con eso ya está.

    GO: Es un acto realmente loable que no hayas recurrido a amigos célebres como Gael García Bernal, Dolores Fonsi, Leticia Bredice o Alan Faena para conseguir beneficios como la edición de un disco, por ejemplo…

    Quizá, una persona que tiene en claro que quiere el éxito, hubiera usufructuado eso. Evidentemente, yo no me puse como meta tener ese éxito. Si no tengo nada real que a mí me vuelva loca, ¿para qué quiero llamar la atención? Quiero tener éxito con algo que le emocione a la gente, que le vuele la cabeza. Obviamente, esto es un pueblo y me termino haciendo amiga de todos los artistas con los cuales tengo rapport. Dolores Fonsi es mi hermana; Leticia quiso hacer un disco, me llamó y le dije “te ayudo, sos mi amiga”. Ella venía a Uruguay, me mostraba las letras que hacía y yo la ayudaba. Después, la invitaba a los bares de Uruguay para que comenzara a foguearse. Todo era bajo perfil, muy low profile, disfrutando de la persona y no del circo que se arma alrededor de ella… Todos son seres que me enriquecieron mucho como ser humano. Además, son amigos pero son gente que admiro, que me dan un alimento “almico-intelectual-energético” día a día. Jamás me acercaría a ellos por la fama… Si hubiera querido ser famosa, a los diecinueve años habría ido a cantar con Machito Ponce, que era lo que me habían propuesto. A mí, no me interesa sólo ser famosa… No tengo tele, crecí sin ella, mis viejos son hippies, mi mamá era una The Dead, una fanática de Greateful Dead. Mi motor no es la fama, la tele o la exposición.

    GO: ¿Encontras alguna similitud entre tu trayecto y el de otras chicas del rock argentino como Fabi Cantilo, Juana Molina, Hilda Lizarazu o Claudia Puyó, las cuales comenzaron siendo coristas y luego construyeron su ruta propia?


    Me cuesta hablar del rock argentino, porque no hago rock argentino. No pienso mucho en eso. Las veo a ellas y las respeto, las admiro, me encanta lo que hace cada una en lo suyo, pero no son un incentivo para mí, ni hacen algo con lo cual me identifique artísticamente… Es real que es mucho más difícil en este país y en Latinoamérica en general hacer una carrera en la música siendo mujer que siendo hombre. Es una realidad. Entonces, por eso, a las pocas chicas que lo lograron, les digo “yes!”, me saco el sombrero. La música argentina en general es absolutamente machista.

    GO: Sin embargo, Gustavo Cerati te dio un lugar importante en su música… ¿Qué fue lo mejor que aprendiste de él?

    Lo más importante que yo aprendí de Gustavo es a tener una mente de vanguardia, qué es ser realmente vanguardista en pensamiento para todo, para la vida. Es una persona que siempre ve más allá, musicalmente, estéticamente, y a nivel de apertura.

    GO: ¿Cómo fue el momento de grabar “He visto a Lucy”, una de las grandes canciones de Fuerza Natural donde te destacas en la voz?


    ¡Ay por Dios! ¡Esa canción es increíble! La sesión de grabación de ese tema salió re natural, re escupida. Cuando escucho “He visto a Lucy”, enseguida siento un vapor, un humo… Aparte de algo musical, genera algo gaseoso… no sé cómo explicarlo. Es una locura lo que pasa con ese tema, es un temón.

    GO: ¿De qué manera estás viviendo todo este calvario por el que le está tocando transitar a Gustavo?

    No me gusta mucho hablar de este tema porque me pone muy triste. Él es mi mejor amigo, mi hermano cósmico, realmente... Siempre estuve a su lado. Es complicado hablar de señales de que algo podía llegar a suceder porque es algo muy perceptivo y no podría ponerlo en palabras. Lo que le pasó, yo lo percibí, lo imaginé y lo hablé con él mil veces; fue un tema de conversación de meses, pero nada se puede evitar y él tenía que pasar por esto. Para mí, está pasando por esto porque está haciendo un recambio y vuelve un Gustavo 2.8, con otra percepción, con otra mirada, con otra cosa. Esto era inevitable, es parte de su camino. Solamente una persona con la mente que tiene Gustavo puede atravesar lo que está atravesando ahora. El viejo dicho de que “los barcos se hacen de acuerdo a los mares que tienen que navegar”, funciona con Gustavo, quien está hecho para el Tsunami, para la tormenta perfecta, y no se hunde. Para mí, lo que le pasa a Gustavo es su manera abrupta de evolucionar, porque sólo él se la puede bancar, no otro ser. A veces, tengo la imagen de que el auto está parado en la ruta y hay que ayudarlo a arrancar de vuelta. Me pasa que lo extraño muchísimo, horrores, sufro mucho, pero es muy loco porque, al mismo tiempo, pienso que todo lo que pasó no me sorprende. De hecho, el disco Fuerza Natural es un presagio, es un oráculo de todo esto. Una vez, estábamos bailando en Punta del Este y justo pasaron un remix del tema “Deja vù”, entonces él me miró fijo y me dijo: “¡Boluda, me temo que el disco que hice es un fucking oráculo!”. Entonces, espero que estemos en la canción numeral.

    Fuente: Go Palermo

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