sábado, 14 de mayo de 2011

Madre de Gustavo: "Estamos seguros de que nos escucha"



Lillian Clarke va de lunes a lunes a la clínica donde está internado el cantante y cuenta que le lee cartas de los fans y le canta. Y Estela Cerati afirma que "Gustavo está peleándola". La madre y la hermana del ex Soda Stereo relatan a La Tercera cómo han vivido esta procesión para ellas, a un día de cumplirse un año del accidente cerebrovascular que dejó al músico en coma.

A unas 15 cuadras del estadio de River Plate, ese templo del fútbol y la música donde tantas veces brilló Soda Stereo, está internado Gustavo Cerati. Ahí, en Núñez, un barrio porteño de clase media alta que ve cómo sus viejas casonas de estilo inglés son desplazadas por edificios impersonales, el músico lucha por su recuperación. Leer [+/-]


    Nadie diría que en esa cuadra de Vuelta de Obligado se encuentra uno de los rockeros más populares de Latinoamérica, porque la calle mantiene su tranquilidad habitual y su fisonomía característica. Salvo por un detalle: el Muro del Aguante. Es una pared de ladrillos de unos dos metros de largo por dos de alto ubicada frente a la clínica Alcla -una construcción de apenas dos pisos, con aspecto de hotel-, adonde fue trasladado Cerati el domingo 24 de octubre del año pasado. Desde ese día, esa pared se fue llenando de mensajes de apoyo al cantante -"Te veremos volver", "Fuerza, rey", "La tierra te extraña, hombre alado"-, entre los que se destaca una bandera chilena con un "¡Vamos, Gustavo! ¡Se puede, mierda!" firmada por la banda tributo Prófugos. Al lado del muro se reúne el puñado de fans que se acerca a la clínica para velar por su ídolo. Cada tanto, ven su fidelidad recompensada: algún familiar cruza la calle y se les acerca para agradecerles.

    Así lo hizo el miércoles por la noche, Estela, una de las dos hermanas del músico (la otra es Laura). Ella vive en City Bell, una localidad ubicada a 50 kilómetros de Buenos Aires, pero una vez por semana viaja para ver a su hermano. "Gustavo está peleándola. Hace gestos de que nos reconoce y de que está escuchando, pero no se puede hablar de ningún cambio concreto. Está estable. No hay grandes complicaciones, salvo pequeñitas cuestiones que se van resolviendo, y pequeñitos avances que va teniendo. No hay cambios muy marcados", dice a La Tercera. "Hay kinesiólogos y terapistas físicos trabajando con él. Todos los días lo sientan, a la mañana y a la tarde. Le están estimulando la zona de la garganta y la columna; se trabaja sobre sus centros nerviosos para ver qué respuestas va teniendo, para que él pueda ir generando respuestas, aunque esto es muy lento". La cara de Estela refleja cansancio, pero también esperanza: "El estará viajando por lugares hermosos. Cuando se despierte, va a tener más para contarnos a nosotros que nosotros a él".

    En la habitación de Cerati hay una imagen de la Virgen de Guadalupe y fotos de Benito y Lisa, sus hijos de 17 y 15 años. También, una guitarra que le llevó Luis Alberto Spinetta: dijo que era de uno de sus hijos y que tiene poderes sanadores. El "Flaco" fue uno de los tantos músicos que visitaron al ex Soda Stereo: en la lista también están, entre otros, Ricardo Mollo, Fito Páez, Fabiana Cantilo y Rubén Albarrán, de Café Tacuba. Además de los kinesiólogos, con el músico está trabajando una músico terapeuta que lo estimula sonoramente. Una de las actividades es hacerle escuchar las canciones que le grabaron, en un ipod, Benito y su sonidista y amigo Adrián Taverna. Benito, además, le lleva películas y está componiendo canciones que guarda para mostrarle a su padre cuando se reponga. Nunca está solo: siempre hay amigos o familiares acompañándolo. Una presencia fundamental ha sido la de Lilian Clark, su madre.

    Los 80 años de Clark no le impiden recorrer cada mañana, de lunes a lunes, las 30 cuadras que separan la clínica de su casa en el barrio de Villa Ortúzar. Ella fue la única del entorno de Cerati que cada tanto hizo declaraciones, pese a que desde el principio la familia decidió evitar el contacto con la prensa e informar a través de escuetos y esporádicos partes médicos. El del miércoles fue el primero en tres meses, previendo las inquietudes periodísticas al acercarse el primer aniversario del ACV. Al día siguiente, la agente de prensa de Cerati envió un comunicado a los medios para recordar la existencia de una medida judicial que impide la publicación de imágenes de Lisa y Benito (hay una versión no confirmada que indica que Cecilia Amenábar quería llevárselos a vivir a Chile, para evitar el acoso de los medios, y que Benito se negó). Al ser consultados, el mánager de Cerati y músicos de su entorno prefirieron no hacer declaraciones sobre la salud de su amigo.

    Pero Lilian habló. Luego de todo un día, otro más, al lado de su hijo, esta mujer frágil sólo en apariencia cuenta a La Tercera sus sensaciones, con dulzura, una sonrisa y los ojos claros llenos de lágrimas. "Hace un año que vengo a verlo todos los días. No sólo yo: también mis hijas, que son una maravilla, mis nietos, acá está mi sobrina… Todos vienen permanentemente. Gustavo está rodeado de mucho amor, y el amor de los fans, que es conmovedor. La verdad es que nunca creí que Gustavo hubiera penetrado de tal manera en tanta gente y en tantos lugares de Latinoamérica. Es una emoción muy grande, y creo que toda esa fuerza que le mandan, dirigida a una misma persona, tiene que tener poder".

    ¿Qué hace con él?


    Le hablo, hasta le canto el arrorró… Gustavo me va a querer matar cuando se despierte. Permanentemente le leo cartas, cuando los fans le escriben. Hay una muchacha chilena que es una maravilla, creo que se llama Sandra, que es maravillosa: escribe unas cartas que son verdaderas obras literarias, y muy sentidas además. También de otros países. Le leo todo, no tengo ya dónde guardar ese movimiento religioso que ha generado Gustavo. Porque en el fondo es un movimiento religioso. Tengo estampitas, rosarios, cartas, ¡cuadros! Y siempre con las palabras "te esperamos, vas a volver".

    ¿Qué músico lo visitó en estos días?


    El miércoles estuvo Ricardo Mollo, un ser delicioso. Le cantó. El director de la clínica vino a escucharlo, y notaron reacciones. Hace poco fuimos a un recital de Fito Páez, donde cantó Puente, una canción de Gustavo, pero primero le hizo gritar a la gente "sí, sí, sí". Fue muy emotivo y muy lindo. También vino Spinetta. Los músicos son generosos y muy buenos, no sólo de acá, de Chile, Colombia, otros lugares. De parte nuestra, todas las gracias.

    ¿Confía en su recuperación?

    Nosotros somos cuerpo y espíritu. Del cuerpo se ocupan los médicos y del espíritu, Dios y todos los caminos que llevan a Dios. No hay una sola religión determinada. Ahora, la conexión espiritual de Gustavo es muchísimo más grande. Tiene más fuerza.

    ¿Cómo lo ve?


    Los médicos, que son de una gran apertura mental, nos dicen que nosotros, que estamos todos los días con él, observemos ciertas manifestaciones de Gustavo. Por ejemplo, yo lo puedo saludar y él me agarra la mano. O, cuando algún artista amigo viene y le canta o cuando vienen sus hijos y lo besan, lo abrazan, le suben las pulsaciones, mueve la cabeza. Y no como un reflejo, sino con intención. Desde ya estamos seguros de que nos escucha: eso es seguro. Hay una cantidad de cositas que quizás son pequeñas para el año que ha transcurrido, pero que a nosotros nos abren una puertita. Hay luz en esa puerta, y creo que nos va a llevar al camino que queremos. Gustavo va a salir.

    Fuente:Andrés Llinás, desde Buenos Aires para latercera.com

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