viernes, 28 de mayo de 2010

"Gustavo no va a empeorar, pero su evolución va a ser muy lenta”


Gustavo saluda a sus fans al terminar el show en Caracas.

Esa es la opinión de los médicos venezolanos y argentinos que lo atendieron tras sufrir un accidente cerebro-vascular (ACV). “Podría tener trastornos en el habla y dificultades en el hemisferio derecho del cuerpo –concluyen–, pero ya veremos eso cuando empiece su recuperación”.

Mientras tanto sus hijos –Lisa y Benito–, su mamá –Lillian Clarke–, sus dos hermanas –Estela y Laura–, su ex esposa –Cecilia Amenábar– y su actual novia –la modelo Chloé Bello–, comparten la vigilia en el Centro Médico La Trinidad. “Gustavito, mamita te está esperando”, es el ruego de Lillian, firme a sus ochenta años.
Leer [+/-]



    El apoyo Los fans caraqueños se reunieron para hacerle llegar miles de mensajes de afecto.

    "Parece un mal sueño. Estamos esperando que despierte. Gus es uno de los nuestros”. Con la mirada empañada y la camiseta argentina pegada al cuerpo, la voz quebrada de Candy Bolívar, una caraqueña de 25 años, trasmite una sensación de desamparo. En los altoparlantes suena Lo que sangra (La cúpula), y desde el escenario, un chico que intenta emular a su ídolo arenga: “¡Luz para Cerati!”. En la plaza Alfredo Sadel, de Las Mercedes, más de mil venezolanos lanzan un grito de guerra, intentando que esa energía llegue hasta el Centro Médico La Trinidad, donde Gustavo Cerati (50), uno de los músicos más idolatrados en Latinoamérica, lucha por despertar.

    Desde que lo internaron, tras el show que dio el sábado 15 en el campo de fútbol de la Universidad Simón Bolívar, su salud es tema de preocupación de los venezolanos. “Lo amamos como artista, pero además sentimos la necesidad de mostrarle nuestro afecto, porque esto justo le pasó estando en nuestro país”, cuenta Alex Goncalvez, uno de los organizadores del “aguante” para mandarle buena energía al rockero en su recuperación. Así, Caracas se unió al rezo de Charly García, al homenaje de Catupecu Machu, al aliento de Andrés Calamaro, al aplauso “paranoico” y “ricotero” y a las plegarias de todo el Planeta Rock.

    Antes y después del ACV. Cerati arribó a Caracas el sábado 15, llevando la gira de presentación de su último disco, Fuerza natural. Esta sería la última parada de este tramo, ya que después del show de esa noche el ex líder de Soda Stéreo tenía previsto volver a Buenos Aires.

    “A las dos de la tarde, antes de la prueba de sonido, tuvimos el meet and greet con fans. Gustavo llegó diciendo que se sentía un poco mal, como engripado. Pero luego dio un show increíble. Se lo escuchó muy bien, hizo chistes y tocó más de dos horas”, le contó a GENTE Andrea Benavides, jefa de prensa de Evenpro, la productora local que organizó el recital.

    Tras el último acorde, Cerati bajó a su camarín, donde conversó con Santiago Otero, presidente de la empresa. “Estuvimos charlando como media hora. Hablamos sobre nuestros hijos y él estaba muy contento con el show”, explicó Otero. Minutos más tarde sintió un malestar. Enseguida lo comentó con su kinesiólogo, Charly Mitchel –lo acompaña en la gira porque tiene el hombro dislocado– y fue atendido por los paramédicos que estaban en el estadio. Comprendiendo que no era un simple dolor, a los veinte minutos lo llevaron en ambulancia al Centro Médico Docente La Trinidad, donde ingresó por el sector de Urgencias. No podía mover el brazo ni la pierna derechos y tenía dificultades en el habla. Lo sometieron a varios exámenes y quedó internado en una habitación común, en el tercer piso de la clínica. El domingo se levantó mejor, pidió arepas (unas tortillas de maíz) para el desayuno y se bañó por sí mismo. Parecía que había sido apenas un susto.

    Sin embargo, al día siguiente el panorama fue complicándose, y tras un electroencefalograma los médicos confirmaron que había sufrido un accidente cerebro-vascular (ACV). Según informó ese día el neurólogo Vladimir Fuenmayor, se trataba de un “evento vascular isquémico” –ante la falta transitoria de flujo sanguíneo a una parte del cerebro– con “afasia de expresión y problemas para hablar”. Enseguida, la hermana menor del músico, “su compinche”, Laura, hizo las valijas y tomó el primer vuelo hacia la capital de Venezuela.

    Pero el martes 18, antes de que Laura pudiera llegar al sanatorio, tuvieron que operarlo. Ella ya había aterrizado en el aeropuerto de Maiquetía, y como la intervención debía ser urgente, tuvo que dar su autorización por celular. “El cuadro venía evolucionando normalmente –explicaría luego a GENTE el cirujano Herman Scholtz–. Pero se produjo un gran edema cerebral y un deterioro progresivo de sus cuadros neurológicos, que llevaron a intervenirlo en forma urgente, para aliviarle la presión intracraneal”.

    El resto de la familia decidió sumarse a Laura. El viernes por la mañana partieron desde Ezeiza su mamá, Lillian Clarke; su ex esposa, la DJ chilena Cecilia Amenábar; sus hijos, Benito (16) y Lisa (14); y su hermana mayor, Estela, junto a sus dos hijos. Se instalaron en el hotel Meliá, de Sabana Grande, y salieron rápidamente rumbo a la clínica La Trinidad, donde se encontraron con el neurólogo y director del Instituto FLENI, Ramón Leiguarda, quien viajó especialmente para aportar su opinión profesional.


    Afectos cercanos Laura, su hermana menor (la primera en llegar y quien tuvo que autorizar la operación), y su mamá, Lillian, de 80 años. Cada mañana dejan el hotel a las siete, rumbo al Centro Médico La Trinidad. Por las noches la familia se turna para quedarse cerca de Gustavo.


    Terapia de Afecto.
    “Gustavito, querido, Mamita te está esperando”. Con sus 80 años y una enorme fortaleza, Lillian Clark conmovía con sus palabras antes de viajar. Las horas de vuelo –compartidas con GENTE– y la angustia hicieron que en Caracas, la familia Cerati guardara silencio y no volviera a tener contacto con la prensa. En Venezuela, Lillian, las hermanas de Gustavo y Cecilia Amenábar se mostraron muy unidas, esperando la evolución del músico y a proteger a los chicos, Lisa (destinataria de una hermosa balada que su papá hizo en su nombre) y Benito (el joven que ya le sigue los pasos y hasta compone con el ex guitarrista de Soda Stéreo). Al nutrido grupo se sumó quien es su novia desde hace apenas dos meses, la modelo Chloé Bello (22), que viajó de urgencia desde Londres. Con la mirada triste, respetando el deseo de la
    familia, Chloé se disculpó amablemente y también evitó hacer declaraciones.


    “La familia está muy afectada, pero tiene esperanza. Confía en que Gustavo se recupere. Lógicamente, están muy angustiados... Quieren estar tranquilos”
    , explicó un allegado al entorno del cantante. La productora Evenpro puso a disposición de ellos dos camionetas, con las que se movilizan desde el hotel hasta la clínica, además de personal de seguridad que custodia celosamente su privacidad.

    Desde su operación, el músico permaneció sedado, en una sala de terapia intensiva, en el primer piso del Centro Médico, y durante todo el día, incansablemente, la familia espera noticias en la habitación del tercer piso. Siguiendo las reglas de la clínica, pueden ingresar a verlo en terapia tres veces por día, aunque, considerando las particularidades del caso (como ser, el largo viaje que debieron hacer para verlo), las autoridades hacen ciertas excepciones para con los familiares. Eso sí, Lisa y Benito ingresan sólo acompañados por adultos.


    Cuando Pase el Temblor. “Hay signos de mejoría. Evoluciona dentro de lo esperado, pero se le practicó una traqueotomía para mejorar el manejo de las vías aéreas, debajo de las cuerdas vocales, tan importantes para la carrera de un cantante. Se mostró una disminución del edema cerebral y responde a los estímulos”, anunció el lunes 24 el neurólogo Vladimir Fuenmayor. Con ese panorama, ese mismo día Cecilia Amenábar volvió a Buenos Aires. Lisa y Benito quedaron al cuidado de sus dos tías y la abuela Lillian, y podrían regresar el domingo junto a Estela, para esperar el traslado del rockero y no perder más días de clase.

    “Las posibilidades de que empeore son lejanas, pero la evolución va a ser muy lenta. Podría tener trastornos en el habla y dificultades en el hemisferio derecho del cuerpo, pero ya veremos eso cuando empiece su recuperación”
    , declaró Leiguarda ya en Buenos Aires.

    En Caracas, los médicos mantienen al músico sedado y le retiran la medicación diariamente, para evaluar su respuesta. Por ahora, los análisis muestran una lesión en su cerebro. De todos modos, aún es prematuro hablar de secuelas. “Ese chico va a volver”, le dice Lillian, con seguridad de madre, a cuanta persona se le cruza. Su familia, miles y miles de fans alrededor del mundo y la música de toda América latina esperan que Gustavo despierte y que la elegancia de su voz vuelva a sonar.


    Fuente:Gabriela Pepe para Revista Gente
    Fotos:Fabián Uset (enviados especiales), AFP y Evenpro.

Compartir: