viernes, 17 de octubre de 2008

En que anda cada uno de los ex Soda Stereo

Los vimos volver


Después del megatour por América latina, el último “encuentro” de los ex Soda fue en un show trunco organizado por Capif, lo que opacó el record de seis estadios River. Alberti apuesta a Mole, Bosio a la tele y Cerati a ¿Shakira? Y de paso hablan de los Redondos.


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    Zeta Bosio en Rock Road

    “Uno ya es un poster viviente”



    Desde hace tres temporadas, Zeta Bosio pareciera seguir los pasos del fotógrafo sudafricano Austin Stevens. Pero en vez de retratar semana tras semana a los reptiles más peligrosos del planeta para la señal de Animal Planet, el bajista de Soda Stereo registra a otra serie de especímenes igual de amenazadores: los de la cultura pop. Rock Road, realización que captura los festivales de rock más importantes de Europa y Estados Unidos, es el nombre del espacio televisivo que conduce el también DJ y empresario discográfico para el canal MuchMusic. Mientras Buenos Aires está vallada con su imagen para promocionar la cuarta edición de este espacio –que comenzó a emitirse el pasado 4 de octubre–, Bosio se interna en la oficina de Alerta Discos, su sello y productora –en el ribete de Callao y Corrientes–, para atender al NO.







    “Rock Road es un formato que me encanta y sigue siendo líder dentro de la señal de Much.
    Armamos un programa con un código de comunicación muy fresco y rockero. Pese a que no es un espacio de actualidad –lo graban cuatro meses antes–, pasamos artistas conocidos y nuevos.

    La temporada que sale ahora incluye festivales como el Rock in Rio Madrid y el de Benicàssim en España, el Roskilde en Dinamarca y el Coachella en Estados Unidos. Son en total 12. En la quinta temporada queremos hacer encuentros latinoamericanos, como el Tim Festival de Brasil.”

    Si bien son muchas las facetas que distinguen a este artista goloso por la novedad –además ameniza Keep Rockin’, por la Rock & Pop–, Zeta está fascinado con su aproximación a las bandejas. Después de remontarse a su incipiente experiencia como DJ a fines de los ‘70 y de recordar el affaire que tuvo Soda Stereo con el dancefloor –desde que sacó el primer vinilo de remixes en la Argentina hasta el proyecto trunco de editar Sueño stereo doble, con un álbum de canciones y otro abocado a la electrónica–, el bajista justifica este rol: “Pareciera descolgado que yo toque música electrónica, pero es algo totalmente natural. Cuando empecé a hacer los viajes de Rock Road, una de las primeras cosas que me rompió la cabeza fue 2 Many DJs. Sentí lo mismo que cuando iba a ver un show de Sumo en el Einstein. Fue lo que me hizo reaccionar, así como la new wave en su momento. Salvo por Zuker o Bad Boy Orange, el dance no tiene una actitud rockera acá. Todo es muy tradicional. Sin embargo, tengo un profundo respeto por la gente que labura de esto desde hace tiempo. Sé que me inserté hace año y medio, y he tenido una carrera súper vertiginosa, lo cual es peligroso. En mi primera etapa lo que me planteé fue buscar mi estilo, y ya siento que lo encontré. Me manejo dentro del electro, el techno, el progressive y el indie dance. En 2009 comenzaré a dar giras por Europa, pero necesito tener temas míos, para lo cual me voy a poner a trabajar”.

    A pesar de su corta trayectoria en las bandejas, en 2008, Bosio salió a girar como DJ por varios países latinoamericanos y el prestigioso Winter Music Conference lo premió como “Mejor DJ latino”. “No sé si los premios uno se los merece. Eso lo dan y punto. Estoy consciente de que hay mejores DJs en América latina, pero que una figura como yo se vuelque hacia las bandejas, a los organizadores les debe haber parecido importante.” Más allá de su intervención en Catupecu Machu, luego de la separación de Soda, en 1997, Zeta se ha resistido a crear su propio grupo. “Sentí que iba a hacer muy difícil porque estuve en la banda ideal. De paso, uno ya es un poster viviente y se complica el asunto de la expectativa. No quiero competir contra mi pasado, lo que hicimos fue perfecto.” Acerca del comentario positivo que emitió el Indio Solari por la reunión de Soda –en un número publicado por la revista Rolling Stone este año–, Bosio reflexiona: “Estamos más grandes. Los Redondos comenzaron a sonar en las mismas radios que nosotros con Superlógico, cuando teníamos Dietético. Es más: pensaba que eran una banda new wave. La diferencia estaba en su discurso, que luego se hizo más populista. Giraron hacia un rock básico y me dejó de gustar. No obstante, lo suyo me parece válido. Al Indio siempre lo respeté mucho, y hoy lo veo en una búsqueda musical interesante. Es tan grosso como Charly García o León Gieco”.

    –¿Y qué pasó con la rivalidad entre Los Redondos y Soda?


    –Al revés...


    –¿Soda y Los Redondos?


    –Digo, ¿no? Con el paso del tiempo...

    Porque era difícil resistirse ante la chance, cuando se le comenta, a manera de anécdota, que el NO supo antes que cualquier otro medio que Soda Stereo regresaba y que no pudo soltar la primicia debido al férreo hermetismo tanto de la banda como de su entorno, Zeta –el primero en ser consultado en ese entonces– devuelve socarronamente: “Eso habla bien de nosotros, pudiste darte cuenta de que la homogeneidad es la unidad del pensamiento. Eso es una banda”. Sobre lo que les legó la reunión, el bajista evidencia: “El desafío y la inseguridad estaban por todos lados. Parecía a veces que era muy arriesgado, pero la gira significó la recuperación de la amistad entre nosotros, el renovar nuestro pacto con el público y renovar nuestro público. Mi sonido creció. Me puse a trabajar a full para poder readaptarme y poder tocar al nivel de Gustavo. Interpretamos los temas, por primera vez, tal cual estaban en los discos, con el sonido y los equipos de ahora. El compilado Me verás volver (hits & +) fue el álbum que más vendió de Soda en toda su carrera, y la estrategia era hacer dos River al comienzo y uno al final. Nunca pensamos en siete estadios, porque el de Córdoba estaba lleno y era un estadio también”. A Bosio lo que lo mueve ahora es el instinto de supervivencia: “No me gustan las cosas fáciles, ni lo aburrido. Voy hacia la sorpresa. Nos dejamos llevar por el caos. Y es que el caos es importante, de él surgen las cosas más inesperadas”.



    Gustavo Cerati, introspectivo


    “Cada uno sigue por separado”



    Por lo menos en el último lustro, no hay disco en el rock latinoamericano que haya sido tan rentable en su contenido como el Ahí vamos de Gustavo Cerati. Luego de la insatisfacción que provocó el álbum Siempre es hoy (2002), especialmente por la exquisitez de su anterior realización de estudio, Bocanada (1999), el violero de muñeca rauda y frescura funky supo reinventarse a sí mismo sobre la base de su esencia. Y concibió el mejor álbum de su trayectoria solista. Cinco videoclips –el más reciente, Me quedo aquí, fue presentado en mayo de este año–, alrededor de 76 shows y una retahíla de premios –incluyendo las dos nominaciones en la próxima entrega de los premios MTV Video Music Awards Latinoamérica, en las categorías “Mejor solista” y “Mejor artista rock”– le siguen dando vigencia a este disco lanzado en 2006.






    Aunque no habló para esta producción, el NO supo que Cerati se encuentra en este momento en su sala de grabación boceteando lo que será su nuevo larga duración, que debería estar en la calle en 2009. Mientras tanto, para lo que resta del año, comparte la nominación en el rubro “Mejor canción alternativa”, junto a Bajofondo Tango Club, por la canción El mareo, en la novena edición de los Grammy Latinos.


    Su última colaboración con algún artista argentino fue en Nunca iré, primer corte promocional del disco Avión, de No Lo Soporto. “Bueno, íbamos a tener un invitado especial, pero no pudo venir”, dijeron con cara de puchero las chicas de NLS en su presentación del disco que ocurrió el ¡11 de septiembre! en La Trastienda. En abril pasado fue el propio Cerati quien desechó cualquier posibilidad de que Soda Stereo siguiera adelante. Durante la distinción que les preparó Capif, el cantante, luego de que los tres recibieran su estatuilla, sentenció: “Cada uno tiene una con su nombre, lo cual quiere decir que han preservado nuestras personalidades. Estamos juntos porque nos llevamos increíblemente bien, pero de aquí en más cada uno sigue su camino por separado”.



    Charly Alberti en Mole

    “El tiempo de postergar se terminó”



    Al tiempo que Charly Alberti espera al alquimista de escenarios Martin Phillips, responsable de la puesta en escena de la gira Me verás volver de Soda Stereo y quien para el momento de esta entrevista estaba llegando a Buenos Aires para presentarse junto a Mole en la última jornada del festival OneDotZero –a fines de septiembre–, la rotunda necesidad de despegar de una vez por todas palpitaba en el bunker del baterista y empresario, ubicado en la Zona Norte del conurbano. Y es que luego de la aparición en 2007 del homónimo disco debut de Mole, el regreso del power trío ocupó todo su tiempo y el estreno de su nueva aventura musical tuvo que esperar hasta ahora. “El tiempo de postergar se terminó”, advierte Alberti.






    “Si bien no hay que dejarle de prestar atención a lo que te dice la compañía, pienso que las cosas tienen un tiempo emocional. Y el de Mole es ahora. De hecho tendríamos que haber salido a tocar antes, pero la disquera nos pidió que aguardáramos hasta la salida del DVD de Soda. Después de que su lanzamiento se retrasó, estuve a la expectativa, hasta que un día dije: ‘Mole es Mole y Soda Stereo es Soda Stereo’.


    Uno de los rasgos de Mole es que no tiene nada que ver con Soda. Puede convivir tranquilamente una cosa con la otra. No creo que choquen. Sin embargo, aunque posiblemente el sello le dedique más atención a Soda, Mole tiene vida propia, y en eso estamos.”

    Pese a su incursión en la tercera edición del encuentro de arte digital, nuevas tecnologías y música de vanguardia patentado originalmente en Inglaterra, la revancha de Mole comenzó semanas antes con el estreno de su gira por el interior del país y la inauguración del Pepsi Music 2008, alternando en la grilla de esa jornada con Banda de Turistas y los suecos The Hives. “Ese era el lugar de Mole en el Pepsi”, afirma Charly. “Me parece que es nuestro público natural. Considerá también que la Argentina tiene más de una década con un rock que se mira al ombligo, es inexportable y no pasa nada con él.” No obstante, el baterista, que promete un show más de Mole en Buenos Aires antes de que finalice el año, subraya: “Aunque empezamos de cero, es irreal que te diga que mañana vamos a tocar en el bar de la esquina porque, por suerte, la banda superó ese momento sin tener más de 11 shows. Y mucho de eso hay que atribuírselo a Internet. Hoy entrás en MySpace y ves 12 clubes de fans nuestros en toda América latina. Estamos dispuestos a trabajar y a hacer lo necesario como cualquier grupo nuevo. Si en este momento nos toca telonear, pues así tiene que hacer. No me veo actuando para 4 mil personas porque tampoco creo que vaya tanta gente. Por otra parte, tuvimos la suerte de encontrar por fin un manager adecuado para el grupo. De acá hasta el próximo año, por lo menos durante los siguientes ocho meses, debemos tocar lo más posible”.

    Tras la disolución de Soda Stereo en 1997, Alberti continuó aunado a la música, aunque detrás de un escritorio. Estableció la compañía CybeRelations –rebautizada luego como Cybrel Digital Entertainment–, recibió el título de AppleMaster, puso en marcha los proyectos URL Magazine y URL Records y fundó el portal de música Yeyeye.com. Una de sus pocas apariciones en la batería, a lo largo de este período, fue en los MTV Video Music Awards Latinoamérica de 2003, integrando un combinado de “estrellas” del pop rock regional. Sin embargo, cuatro años más tarde, previo a la reunión con Cerati y Bosio, se sacó las ganas de volver a la música con Mole. “Lo que me animó fue mi pasión por la música. Estuve vinculado a ella, pero desde otro lado. Fue un buen momento de mi vida, aunque muchos no lo puedan entender porque no lo ven glamoroso. Empecé solo, en mi casa. Mole era un proyecto que no sabía dónde iba a terminar. En ese proceso apareció Andrés, mi hermano (guitarrista de la banda). Ni siquiera pensé en hacer un disco porque la esencia de Mole está en el vivo. Y el álbum –que obtuvo el Premio Gardel 2008 en la categoría ‘Mejor álbum nuevo artista de rock’– lo representa bastante bien. Tuve cuidado de que nuestras canciones no se parecieran a las de Soda. No estoy negando mi obra con ellos, lo que trato de hacer es diversificar mi mundo musical e interior.”

    Mole asaltó la escena local en un momento en el que, según Alberti, el rock en todo el mundo tomó el carácter festivo de los ‘80. “Hubo una renovación en la música gracias a bandas como The Strokes o Franz Ferdinand. Estos grupos lo que buscan es arengar, y en eso coinciden con nosotros.” A pesar de haber creado una de las primeras plataformas de música online en América latina, el baterista supone que los músicos están cada vez más afectados a causa de la piratería. “Los sellos no comunicaron qué es piratear. También está la tecnología, con las ventajas que te brinda. Pero a veces son más las ganas de verla como positiva que la realidad. Por eso, quizá vuelva a llevar adelante una experiencia como Yeyeye, para darles un canal a los músicos.” En la primera quincena de abril, Soda Stereo fue distinguido como “Personalidad del año” por Capif.

    Luego del reconocimiento, sus miembros, salvo Charly –cuyo lugar fue ocupado por Andrea Alvarez–, tocaron tres temas. El líder de Mole explica la razón de su negativa: “Debido a que fue una gran gira en lo musical, emocional y técnico, no quise hacerlo. Se habló muchas veces de qué íbamos a hacer si a las tres de la mañana terminábamos borrachos. Incluso le dije a la compañía que si deseaba que tocáramos que nos diera las condiciones mínimas para hacer un show. Soy muy romántico con las situaciones; la última imagen de Soda tiene que ser otra. Cuando empezaron a armar las cosas, me fui. Pero no hubo pelea, ni nada, ya sabíamos que iba a pasar”.

    Fuente: Yumber Vera Rojas para el suplemento No de Página 12

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