domingo, 7 de septiembre de 2008

Soda fue como un noviazgo


Charly Alberti habla Mole y de su viejo grupo. Asegura que la piratería "mata a la música".

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    Charly Alberti tiene la firmeza y la claridad de un digno pilar del rock nacional. Ahora, embarcado plenamente en Mole, su nuevo proyecto musical, el ex batero de Soda combina sinceridad y seguridad a la hora de responder en esta entrevista con Escenario. Charly habló de la ruptura y el regreso de Soda, además de su fe en la banda que completan su hermano Andrés, Sergio Bufi y Ezequiel Dasso, la cual ganó un Gardel con su primer disco.

    –¿Mole tiene algún "guiño Soda"?

    –Nada, y es una de las cosas más valiosas que tiene: se la banca por sí sola. Sería mucho más fácil prenderse de la cola de Soda Stereo, pero los logros de Mole tienen que ser por sí solos. Para Soda, ya está Soda. El que quiera se compra el dvd o espera que alguna vez nos juntemos de nuevo en los próximos 10 años (ríe). Pero Mole viene a proponer otra cosa con la misma calidad. Es otra música, pero es tan válida como Soda.

    –¿Cómo ha sido el nuevo inicio?
    –Obviamente estamos tocando para poca gente y mucho curioso. Aunque siempre hay algún grupito de fans que se canta los temas. Como todo comienzo de banda. Es imposible que toque y me vayan a ver 10 mil personas si el disco casi no se conoce. Pero hay una buena repercusión. La banda suena bien y fuerte, es muy enérgica. Es una cuestión de maduración, la música tiene sus tiempos. Y Mole tiene todos los ingredientes para gustarle a una persona a la que le gusta Soda Stereo. En definitiva esto… es… música. En eso se decide todo, no hay estrategias de marketing, sólo estamos haciendo lo que sentimos y lo que creemos que es bueno.

    –¿Todos componen?
    –El tema de las composiciones en Mole no lo queremos dar a conocer. Decidimos eso porque uno de los peores males que tienen las bandas son los individualismos y egos personales. Eso ha separado al 99% de las bandas del mundo. Lo que importa es ser una banda, y todos decidimos eso. Si hubiese querido tener un proyecto solista lo habría hecho, porque tengo todo para hacerlo. Pero decidí tener una banda. No importa si uno hace más o menos, uno es el líder o el otro no. Hay un claro líder, el líder de la banda soy yo, pero eso no quiere decir que no sea una banda. Trabajamos juntos y todos somos importantes. No queremos que la gente sepa quién hace los temas. Eso sólo serviría para incrementar el ego de alguno.

    –Criterio artístico colectivo...

    –Ése es el perfil de la banda y lo vamos a incrementar. La música y su industria han perdido su conexión con el arte: se buscan más hits y videos impactantes. Pero creemos que hay otro camino por recorrer, el del criterio artístico en lugar del promocional. Si bien la banda tiene muchos hits, está pensada desde otro lado y la gente lo valora muchísimo.

    –Hablemos de Soda, ¿podríamos empezar por la disolución?
    –Y... crecimos juntos, son muchos años y es muy difícil la convivencia. Lo que nos pasó es que éramos muy chicos y estábamos todo el día de gira. Tuvimos que pelarnos para hacer todo lo que hicimos. Fue una combinación de saturación y todo lo que ser un adolescente implica. En el regreso las cosas que antes eran problemáticas ahora las tomamos con simpatía y como algo valioso del otro. Y antes era: "¡No te soporto más!". Es como un noviazgo, podés estar saliendo con la chica más linda del mundo pero llega un momento en que la querés matar… Por suerte ahora las cosas quedaron muy bien.

    –¿Y cómo fue la reunión?
    –El regreso fue algo increíble. Tendríamos que haber hecho más shows pero no se agregaron más porque no teníamos tiempo. Es más, se hicieron 22 shows en el tiempo en que íbamos a hacer 12. La propuesta inicial era por 12 ya que no sabíamos qué podía llegar a suceder. Si bien nos veníamos llevando bien, la relación entre nosotros había mejorado y todos teníamos ganas de vivir algo así de nuevo, no podíamos prever lo que podía pasar cuando estuviésemos de gira.

    –Otra vez la convivencia…
    –Claro, y empezamos a ensayar, y a llevarnos bien y pasarla mejor. Ahí nos decían que se habían agotado las entradas de todos lados. Y se iban poniendo los conciertos que se podían agregar según las fechas. La verdad es que nos quedaron muchos lugares a los que no pudimos ir, pero habíamos dicho que terminábamos tal día, y así fue. Siempre fuimos muy respetuosos con eso. Si no, ahora estaríamos tocando y podríamos tocar todo este año, seguro. Pero bueno, la gira terminó el día que habíamos fijado.

    –¿Cómo vivís esa llama que no se apaga?
    –La apagué yo en mi cabeza, pasará lo que tenga que pasar. Por ahora yo estoy dedicado completamente a Mole, porque es su momento. Lo que se hizo estuvo bien hecho y me parece muy bueno que algo de calidad sea un producto de éxito.

    "La piratería mata a la música"

    Alberti fue realista y lapidario a la hora de expresar su postura respecto a las descargas ilegales: "La piratería está matando a la música, definitivamente, y la perjudicada es la gente. Conozco infinidad de bandas que no pueden solventar sus vidas para poder seguir tocando. Porque para convertirse en una banda profesional tenés que ensayar todos los días. Muchos no pueden, empiezan a trabajar de otras cosas y dejan de hacer música porque se les hace imposible. Después otros dicen que no hay bandas… y cómo va a haber bandas con unos hijos de puta que están pirateando. Dejen de robarles a los músicos, porque eso es un robo y tendrían que ir en cana. Paguen los $15 que vale una obra de arte, porque la música es eso. ¿Cuánto sale un kilo de helado o un par de cervezas? Lo mismo que un disco. Pero la música te queda toda la vida, en cambio con lo otro vas al baño y listo. Pero la industria está haciendo las cosas mal, porque tienen que comunicar esto. Mucha gente no lo sabe o no cae en la cuenta. En definitiva, comprar el disco es hacer vivir al músico que querés y te gusta y que pueda seguir haciendo lo que hace. De a poco se está creando una conciencia, porque a muchos no les cuesta nada comprar el disco original, o por ahí sí les cuesta pero se gastan lo mismo en una salida el fin de semana. Entonces tomá dos cervezas menos y comprate el DVD de la banda que te gusta. No sos un vivo pirateándote la música, sos un pobre infeliz".


    Fuente: Ramiro Ortíz para Diario Uno


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