sábado, 6 de septiembre de 2008

Demoliendo escenarios


El baterista más popular de América Latina vuelve a darle pulso a una banda potente, Mole. Esta noche, la cofradía actual de Charly Alberti debutará en Mendoza. Puro rock’n’roll, en versión 2.0

A veces, un artista que ya no necesita demostrarnos nada termina de redondearse por su vitalidad. Ese rasgo le otorga a Charly Alberti la energía para demoler cualquier duda sobre su futuro y llevarlo de nuevo a su elemento: el escenario.


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    Eso, con una banda propia que ya se impone en la zona rock, Mole, la que esta noche debutará en Mendoza, en el Teatro Plaza de Godoy Cruz.

    Charly Alberti la está pasando bien. Y se nota. No sólo por el buen humor que destila en la charla -mientras camina por el soho neoyorquino- sino también por su presente artístico. “La idea con Mole es tocar a morir”, entusiasma, como si tuviera un fantástico golpe de amnesia.

    Hagamos esta cuenta: hace unos meses Alberti, Cerati y Bosio estaban tocando ante 1.000.000 de almas, en medio de la gira “Me verás volver”. ¿Cuál es, entonces, la forma de este retorno? “Simple”, piensa el batero, y suelta este haiku de la era computer: “nada se borra, todo se asimila; hay que reiniciar”.

    De modo que ni medio espacio para la nostalgia: “¿Nostalgia por Soda?, ¿vos estás loca? No escucharía Soda ni loco, a veces alguien para homenajearte pone un disco tuyo y te corta la noche. Es algo natural, porque a los autores nos revienta escuchar lo que hacemos, donde algunos sienten la magia, para nosotros ya es un embole....”

    Otra cosa es estar allí, dice, bajo las luces, en caliente y sin red, el contexto que ahora le da Mole, una alineación que va apenas por el primer disco, que está estrenando shows, que genera sospechas y obvias comparaciones y que ante todo eso se erige como un bloque contundente. Una idea que apareció en Buenos Aires a mediados del 2005, y que se completó con Andrés Alberti (hermano de Charly, guitarra), Sergio Bufi (voz y guitarra) y Ezequiel Dasso (bajo, coros).

    - Hace un tiempo los Alberti, se encontraron en el proyecto Plum, junto a Débora del Corral, ahora convergen en Mole, ¿Cómo se entienden musicalmente los hermanos?

    - (risas) Somos de familia italiana, así que imaginate. A veces la cosa se pone tensa, pero en general va bien.

    Puede intuirse que en ellos late una vibración similar, que va más allá de lo puramente estilístico. Ya liberado del peso de la separación, la juntada y sus megagiras, decantando su propio camino más allá de Soda Stereo, Alberti y companía entregan una colección de canciones ajustadas, bien resueltas, caracterizadas por algo que también suele quedar suspendido: la enorme personalidad latiendo bajo el ‘perfil bajo’ de su baterista, el nervio interpretativo, la intensidad con que puede apostar a empezar de cero.

    Que quede claro: Alberti no busca el clon de lo que fue e hizo historia: “Las comparaciones con Soda me importan hasta cierto punto. Por ahí me dicen: ‘uhhh, qué bueno eso, suena un poco a Soda. Ahí, automáticamente digo ‘gracias, eso me temía’, y lo borro al instante”.

    No confundamos, coloca al trío en algún sitio espléndido de su memoria, pero lo deja ahí. Y avisa: “para los fans, ahora, habrá un DVD muy bonito”. Se refiere al CD y DVD de la gira “Me verás volver”, recientemente editado por Sony BMG.

    Rock 008

    Mole es, en sí, una verdadera noticia, teniendo en cuenta que ya tiene un Gardel por ‘Mejor Álbum Nuevo Artista de Rock’ y que editó el año pasado, sólo en Argentina, su primera placa. Mezcla de rock progresivo y visceral, la banda es un acierto para iniciar la etapa post Soda.

    Su líder lo admite: “Mole suena muy...a banda 2008, con predominio de las guitarras, una banda pensada por y para el vivo”.

    Así se hizo; en poco tiempo, los músicos repartieron los recitales en pequeños clubes o teatros de Buenos Aires y el interior: se han estado presentando en Tucumán, Córdoba y Rosario.

    Luego de Mendoza, espera el Pepsi Music, y después la gira lanzamiento por el resto de América Latina. “Estamos contentos y asombrados a la vez”, cuenta el baterista, “es que descubrimos que con la sola difusión de nuestro MySpace, ya se han armado diez clubes de fans en distintos países del continente”.

    Una rápida lectura por los comentarios de esos sitios, nos deja algo de la fórmula de Mole: hay algo de fuerza cruda en el sonido y de apasionada actualidad en las letras. Mientras las fans coinciden (“Charly está buenísimo”), cada una en su jerga.

    Me verás volar


    La atracción que ejerce Alberti viene además por otros frentes: es una suerte de cerebro creativo, un perfeccionista apto para surfear en las vanguardias y un fanático de las novedades, sobre todo, en tecnologías.

    Hace diez años, cuando Soda Stereo se estaba despidiendo, él abrió su propio rumbo empresarial, comenzó a averiguar cómo sería convertirse en director creativo de varios proyectos e inició el suyo propio.

    De allí salió Cybrel, firma a través de la cual Charly lanzó, entre otras cosas, Musike.com (www.musike.com) el site más completo en español dedicado exclusivamente a la música electrónica y nuevas tendencias. “Me llevo bien con la tecnología”, aclara. Esa es una de las razones por las que Nueva York lo seduce: “no paro de caminar, buscar novedades, explorar equipos, compro revistas de lo que sea, de cualquier cosa, como un fanático”.

    En eso estaba cuando lo llamaron de MTV con motivo de un evento, para formar una banda de “All Stars”, donde la propuesta era tocar con artistas como Ricky Martín, Juanes, Vicentico, y Andrea Echeverri. Ahí, confiesa, el instinto musical se volvió a despertar. Por eso, lo de Mole viene por el lado de la escena (“tocar a morir”) y su disco pacta como transferencia del vivo.

    Y por eso, la charla se va por las bandas que le movieron el piso. “Una vez en fui a ver A-ha al Luna Park, un grupo que, digamos, sonaba bastante en los ‘80; lo cierto es que en vivo era un flan, yo era chico y me llevé una decepción enorme. Más tarde me fascinó el concierto de U2; en cambio, la última vez que vi a Los Rollings Stones en Buenos Aires me parecieron un bochorno”.

    Mole debutó en abril de 2007 en la Trastienda, durante el cumpleaños de Charly. “Allí estaban todos mis amigos”, cuenta, “así que fue el momento justo para lanzarnos”.

    - ¿Y?

    - Los comentarios fueron buenísimos, así que doblamos las ganas.

    -¿Cómo diseñarías el destino de Mole?

    - Pasará lo que tenga que pasar con la banda, tendrá que ir haciendo su propio camino.

    -¿En qué medida la sombra de Soda influye sobre el presente?

    - Mi presencia en Mole es buena y es mala. Lo bueno es que estamos hablando, que hay un recital y un disco de por medio, lo malo es que muchos anteponen una sospecha del tipo: ‘¡mmm, qué onda!’

    Lo sabemos: si alguien forma parte de uno de los grupos más representativas del rock argentino, y esa banda se separa en un pico de popularidad, toda acción posterior será monitoreada con manía.

    Como sea, se puede caer en el error de pensar que la música que Alberti está dando a conocer, parezca sólo un accesorio. Pues bien: se recomienda ir al recital, ceder al volumen y dejar que las rock songs de Mole (como “Agua castradora”, el corte del disco) te pasen por encima.

    Fuente: Mariana Guzzante para Diario Los Andes

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