viernes, 26 de octubre de 2007

La encontraron por un video en el recital de Soda

“Soy yo”, dijo bajito cuando se vio en una sucesión de rostros de chicos perdidos. Celeste se reconoció en el corto que se difundió antes de los recitales de Soda Stereo del último fin de semana, y le susurró la afirmación a la vecina con la que miraba el recital por televisión. Tiene 8 años y hacía casi dos meses que su abuelo paterno, con una excusa, se la había llevado de casa y no la había devuelto.

En los brazos de su madre, Mirna, la historia de Celeste encontró el mejor de los finales: luego de que la vecina llamara a la policía anteayer, a las 15.30, hija y madre se reencontraron. Todavía hay muchas cosas por resolver y otras tantas por conocer, pero desde que se produjo el hallazgo las dos se abrazan como tratando de recuperar el tiempo perdido. F­ueron dos eternos meses de separación.

Aunque esta buena noticia irrumpió ayer en los medios de comunicación, no fue la única respuesta que tuvo la campaña que Soda Stereo hizo junto con la Red Solidaria y Missing Children: más de 4000 jóvenes se sumaron a la propuesta de donar un día de 2008 en beneficio de los demás. Y la iniciativa sigue cosechando adeptos a medida que la gira avanza por América latina.

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Mirna Mancuello tiene 30 años y no conocía a su padre. El apareció hace ocho meses y comenzaron a frecuentarse. Al tiempo, Mirna se mudó con sus cinco hijos a la casa del hombre. Pero en la mañana del lunes 10 de septiembre, con el pretexto de realizar un trámite, dejó a los dos mayores -Gustavo, de 11 años, y Romina, de 13- y se llevó a Celeste. "La nena se fue llorando", dice Mirna. Fue la última vez que la vieron hasta anteayer al mediodía, cuando sonó el celular de Mirna: "Apenas me dijeron que tenían noticias, sentí que estaba bien", contó ayer a LA NACION en la casa de su madre en Grand Bourg, al norte del conurbano.

Según dijo, el hombre alquiló una habitación en San Vicente, donde vivía con la niña, de quien dijo que era su hija. Aún no saben por qué se la llevó. "Fueron dos meses terribles. No podía comer, no dormía. Mis hijos no querían ir a la escuela. Vivimos en el caos", confesó Mirna. Dijo que enseguida pensó en algo malo. "Y en lo peor", agregó, sin que la escucharan sus hijas más pequeñas, Jennifer, de cuatro años, y Gabriela, de uno y medio.

"Estuve a punto de bajar los brazos", reconoció Mirna. Contó que seguía desesperada las noticias policiales. "Busqué por todos lados, ya no había más nada que yo pudiera hacer... Sólo esperar... ¡Qué iba a pensar yo que iba a ser un recital de Soda Stereo el que me devolviera a mi hija!", dijo recuperando el ánimo.

Pareciera que no pueden despegarse. Se miran bien cerquita, se besan. Mirna le acaricia el pelo.

La chica casi no habla. La madre explica que no quiere que le hagan preguntas pero que, de a ratos, cuenta fragmentos de estos dos últimos meses. "Carola (como la llaman en su casa) está flaquita y estaba sucia. El no la dejaba bañarse por miedo a que se fuera y la tenía amenazada. Me contó que la «fajaba». Pero estoy contenta porque ayer comió y pudo dormir", relató Mirna.

Cuenta que anteanoche se acostaron juntas y que se despertó sobresaltada en la madrugada porque estiró el brazo y no estaba Celeste: "Se había acostado a los pies de la cama, pero pegué un salto tan grande que la desperté. Nos abrazamos, pero ya no pude dormir más. Tengo miedo de todo, de que se lleven a otro de mis hijos, de que él vuelva".

"Una como hija siempre quiere conocer al padre, pero yo tuve la mala suerte de conocer a una persona que no vale la pena. Hoy no prefiero decir que es mi padre. No necesito gente como él", se enojó.

"La nena está bien que es lo más importante", se alegró Lidia Grichener, la presidenta de Missing Children. La entidad trabajaba para encontrar a Celeste y su foto fue publicada en LA NACION del 1° del actual.

No quiere que la cronista se vaya sin agradecer antes a Missing Children (su teléfono es 4797-9006), a la Brigada de Monte Grande. "Y a la mujer que tuvo el coraje y el valor de llamar a la policía", enumeró. "Y a Soda... No puedo creerlo. Tenemos sus compacts y mirá cómo venimos a conocerlos."

Nada material

No pedían voluntarios para apagar un incendio ni voluntades dispuestas a donar nada. Pero la convocatoria que la Red Solidaria lanzó en los recitales de Soda Stereo sorprende. "Es la primera vez que hacemos algo masivo fuera de una urgencia", aseguró el titular de la Red Solidaria, Juan Carr.

El 35% de quienes donarán un día en 2008 por los demás elige participar en temas de hambre y desnutrición; casi el 30%, en educación e inclusión social; el 13% optó por accidentes de tránsito; el 8%, por los chicos perdidos, y el 6%, por los adultos mayores.

"Es una movida inédita -se alegró Carr-. No hay ningún apuro y ya se comprometieron más de 4000 personas. No recaudamos nada material, recaudamos compromiso."

Los integrantes de Soda -Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti-, desde Chile, por medio de un comunicado, dijeron estar "muy emocionados por la noticia y alegres de resultar útiles en una causa tan importante".

Fuente:La nacion por Cynthia Palacios

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