jueves, 7 de agosto de 2008

“Pasar una crisis está buenísimo”

A diferencia del gusto amargo que dejó la despedida de 1997, el baterista asegura que ya no hay rencores con sus ex compañeros. Recuperado de una quiebra y con banda nueva, disfruta su flamante sala de ensayo high tech.

El hombre de los parches. Alberti disfrutó de las comodidades de la gira de Soda. Como el hecho de tener combis separadas, para no tener que soportar el cigarrillo de Cerati.

Charly Alberti vive en Vicente López y tiene un flamante estudio inaugurado en Florida, a un par de cuadras de distancia, apenas cruzando avenida Maipú. Ahí armó su bunker. Al principio lentamente y en los últimos meses con buen ritmo –“con más cash disponible”, admite, en la única referencia económica a la reunión de Soda Stereo–.

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El resultado, ciertamente, es impactante: una lujosa sala de ensayo y consola de grabación con toda la tecnología disponible, además de un depósito de baterías: “Aquí está la historia de Soda”, dice, y describe de qué época es cada una de ellas. También hay un garaje apto para convertirse en estudio fotográfico, una sala para editar videos, y una enorme oficina empapelada con discos de oro y platino en la que una chaise longue juega con lámparas modernas y una araña de techo.

Se lo ve entusiasmado y lleno de proyectos, no sólo musicales (ver recuadro). Tras el mítico concierto de 1997, Alberti se embarcó en emprendimientos como el portal yeyeye, y recién regresó al rock el año pasado, cuando editó el primer álbum del grupo Mole, donde toca la guitarra Andrés, su hermano menor. Pero al mes se anunció la nueva reunión de Soda y recién ahora vuelve a la carga con esta nueva banda, aunque faltan apenas un par de semanas para un coletazo de la gira Me verás volver: la edición de discos, DVD y un libro.

–¡Otra vez salís con Mole y aparece Soda!

–(Se ríe.) Ahora viene otra vez el tsunami... ¡pero esta vez no vamos a permitir que nos aplasten! En verdad, los tres Soda no vamos a hacer nada. La compañía sí, va a armar una campaña, pero nosotros no vamos a dar reportajes para hablar de la gira y todo eso. La verdad es que no hay mucho de que hablar. ¿Vamos a dar una conferencia de prensa para presentar los DVD y los CD de la gira en vivo? La gente ya sabe que la pasamos realmente bien, que fue una gira magnífica y, en lo personal, me sentí absolutamente emocionado. Nada más.

–¿Es cierto que estuvieron a punto de retomar la gira este año con una segunda parte?

–Era complicado, pero sí, hubo muchas ofertas para tocar en el Madison Square Garden, en Chicago, San Diego y hasta en el Festival Coachella.

–¿Cuál fue tu voto?, ¿querías seguir o parar?

–No quería ser yo el que decidiera. De hecho, nos juntamos en el verano con nuestro manager y con Gustavo Cerati, en La Pedrera, y no sabíamos qué carajo hacer. Porque, por un lado, la habíamos pasado tan bien en la gira y era tan bueno todo... Pero pensándolo un poco más, a sangre fría, dijimos: “No, que esto no se nos vuelva en contra”. ¿Entendés? Además, seguramente iba a aparecer algún pelotudo que dijera: “¡Ah! Ahora la van a seguir”.

–Les iban a preguntar: “¿Cómo, no era el último concierto el de diciembre?”.


–Tal cual. Entonces preferimos dar el punto final y de la misma forma me sentí muy tranquilo.

–Como dice el chiste: “Después de eso sólo se puede ir para abajo”.


–¡Claro! Había muchos países y ciudades donde podíamos haber seguido la gira, con la misma capacidad de convocatoria, y podría haber seguido una buena cantidad de tiempo con el mismo nivel, pero no.

–Una particularidad del armado de la gira es que todo estaba muy controlado por ustedes para sentirse cómodos. Tal vez eso no se hubiera dado en un segundo tramo.


–Ése fue el secreto por el cual salió bien. Eran cosas básicas, tontas, del día a día, pero que no siempre se tienen en cuenta en las giras, y que permiten que vos realmente te lleves mejor con tus compañeros. Por ejemplo: odio el cigarrillo, y con el tiempo me puse más obsesivo con ese tema, ¡mientras que Gustavo cada día fuma más! Entiendo que le gusta y lo tengo que respetar, pero antes no lo soportaba y llegaba a momentos de mal humor por tener que bancarme el cigarrillo. Ahora lo evitamos con una solución simple: combis separadas. La gira nos dio la posibilidad de juntarnos en los momentos en los que nos queríamos juntar, sin necesidad de padecernos. Y te aseguro que esos momentos fueron muchos más que en cualquier otra gira anterior. ¿Por qué? Porque nos extrañábamos, teníamos ganas de vernos, salíamos a la noche, íbamos a comer juntos. Eso estuvo buenísimo.

–También debe haber sido bueno no tener que dar notas ni conferencias de prensa en cada ciudad. Estaban tranquilos.

–Sí. Fue en honor de la paz personal. Y creo que en esto pienso lo mismo que Gustavo y Zeta: si yo no tengo nada nuevo de qué hablar, no hablo. Porque si no terminás hablando de cosas personales. Y porque no se podía hablar de lo importante, que fue la emoción y la música. Todos iban a preguntarnos por qué nos peleamos, por qué nos amigamos y todo eso.

–¿Reviviste los shows al hacer los DVD? ¿Cómo los viste?


–Hay recitales que me gustaron más que otros, pero creo que la gira fue tremendamente pareja. Me gustaron Guadalajara, Bogotá y Los Ángeles. Donde peor la pasé fue en Miami, porque estaba enfermo y ni tendría que haber tocado. Llegué engripado y con otitis por culpa del viaje en avión. Fue una gira dura para el físico. Pensá que el contrato original era de doce shows, pero empezamos a meter más en el medio y terminaron siendo 22.

–¿Con esta reunión lograste darle un mejor cierre al capítulo Soda de tu vida?

–Sí. Es como que se ordena todo. En cierto modo, cerramos un ciclo: ahora se junta mejor la música con todo lo que hice después del 97.

–En el camino tuviste que golpearte un poco...

–Sí. Está buenísimo.

–¡Pero no tanto!

–¡Sí! ¡Tener crisis y pasar por momentos de mierda en la vida está buenísimo! Cuando venís de un momento muy alto, es lo mejor que te puede pasar, porque aprendés. Hay gente que queda resentida con los golpes de la vida, pero la persona inteligente puede aprender de ese momento. Yo aprendí mucho de los momentos malos, y eso que me cerró la empresa un banco americano, quedé en pelotas, tuve que despedir a doscientas personas, hubo juicios… En definitiva hoy soy un señor de 45 años que tiene muchas ganas de hacer cosas.

–En el camino, hiciste las paces con Soda, parece.

–Cerramos un ciclo. Yo estoy absolutamente feliz de que haya pasado lo de Soda Stereo. Antes sentía que me debía algo, pero ya no. Soda Stereo terminó y ya no digo “Nunca más”. Sería imposible después de que la pasamos tan bien. Pero ahora viene el tiempo de Mole, de Gustavo solista, de Zeta y sus proyectos.

–¿Cómo fue salir con una banda nueva sabiendo que se venía la reunión de Soda?

–No hay que olvidarse del trabajo previo que tiene Mole, porque antes de sacar el disco, en 2007, hubo un año y medio de componer, probar y volver a hacer. Me parecía que si no editaba y presentaba ese disco, lo perdía, al menos emocionalmente. Además, lo peor que me podía pasar era sacarlo después de la reunión de Soda y que la gente dijera que era un oportunista. Ahora, entonces, es como el final de un camino de preparativos y el comienzo de una etapa de tocar y tocar.

–Mole te permitió, además, retomar el contacto con la música, porque parecías casi exclusivamente un empresario.

–Sí, pero eso pasó porque tuvo que pasar. Con el tiempo, me he enriquecido en otros campos. Una vez leí que un periodista criticaba que mi discurso se parecía más al de un gerente de marketing que al de un músico. Digo... bienvenido, ¿no? Porque pude aprender muchas cosas en la época en la que estuve fuera de la música, y puedo analizar lo que hago desde muchos ángulos, tanto artísticos como de marketing. El mundo ya superó los 70, nos aceleró y nos conectó. Hoy internet destroza cualquier estrategia que puedas armar; hay otras formas de hacer proyectos musicales que son igual de válidos que Pity y el estereotipo del rockero clásico.

–¿Mole se insertó en el mundo de blogs, Facebook y MySpace?

–Sí, fue sorprendente, porque alrededor de MySpace se armaron fan clubs en Estados Unidos, México, Panamá, Puerto Rico, Costa Rica, Perú y Colombia. Fue genial porque surgieron mientras yo estaba haciendo otra cosa igual de importante en mi vida, que era lo de Soda Stereo. Me puso muy feliz ver que mi proyecto, mi bebé, estaba creciendo, porque a la gente le gustaba.

Parques Nacionales y más


Veinte años atrás, Charly Alberti fue vocero de Greenpeace. Ahora, a partir de una serie de conversaciones iniciadas el año pasado (además del hecho de tener una casa en lago Mascardi), será la cara visible de las campañas de Parques Nacionales. “Conocí a sus integrantes y a su directorio –explica– y salí tremendamente sorprendido de su capacidad. No son políticos, sino profesionales de la naturaleza, biólogos y gente apasionada. Fui a un Congreso de Parques Nacionales en Bariloche, y sentí muchas ganas de ayudar desde donde pueda. Hay mucho por comunicar, porque las personas que van a un parque no sabe cómo interactuar y comportarse. Esta campaña solidaria y de educación se dará a conocer antes de fin de año.”

No quiere dar mayores detalles de otros proyectos, pero también está involucrado en un emprendimiento tecnológico –el rumor señala que reúne temas de turismo e internet– y con la producción del disco de una cantante.

De Mole poblano y sabor mexicano, apenas el nombre

Además de Alberti, el grupo Mole está integrado por su hermano Andrés en guitarras, Sergio Bufi en voz y Ezequiel Dasso en bajo. En 2007 editaron su álbum debut y el video del tema Agua castradora. Ahora están a punto de sacar un nuevo single y otro video: El bote, que servirá para relanzar al CD y a la banda. “Estamos en un momento fascinante, armando un equipo que va más allá de los músicos e incluye a un diseñador gráfico, un editor de video y un fotógrafo. Mole empieza a convertirse en algo que yo quería armar: un grupo creativo en todo sentido. Tuvimos un retraso a la hora de retomar la actividad porque también se retrasaron los discos y DVD de Soda, pero al final las cosas se fueron amontonando y salimos casi al mismo tiempo. Vamos a tocar a partir del 16 de agosto en Tucumán, Córdoba, Rosario, Mendoza y seguramente el Pepsi Rock, donde nos presentaríamos con un amigo muy importante que trabaja en el aspecto visual de bandas internacionales. Y 2009 tiene que ser el año en que nos vea la gente en todos los países posibles.

–¿Y si llegás a uno de esos países y ves que el afiche dice bien grande “De Soda Stereo” y muy chiquito “Charly Alberti y Mole”?

–Va a pasar, seguro, y si eso hace que la gente conozca Mole, no me molesta. Pero no voy a tocar temas de Soda porque me parece que es faltarle el respeto tanto a Soda Stereo como al público. Esto no es Soda Stereo. Ninguno de nosotros tres es Soda Stereo.


Fuente: Critica Digital









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