sábado, 10 de noviembre de 2007

09|11|07 Estadio Universitario | Monterrey|Mexico

Un regreso con gloria

Algunas Frases :

“Mañana muchachos, cruzamos la montaña, nos vamos de picnic con tequila y peyote”, expresó el cantante para continuar con “Picnic en el 4º B”.

“A ver esas palmas”, agregó Cerati para continuar con “Zoom” donde todo mundo bailó y aplaudió.

“Cómo están con todos estos temas que vuelven, los hacemos volver y tratamos de renovarlos”, indicó al continuar con “Caja negra”, “Trátame suavemente”, “Sobredosis de televisión” y “Danza rota”.

“Porqué no prenden todo lo que tienen, lo que se fuman y lo que no se fuman... Hola”, dijo mientras todos encendieron sus teléfonos celulares.

A Zeta Bosio : “Ché, ¿desde cuando no venís acá? Yo vengo más seguido”.

El temblor: “Despiértame cuando pase… el reggaetón”


El recuerdo:“Aquella vez nos despedimos aquí y ahora estamos de vuelta. Somos gente de palabra”.

La solidaridad:
“Lo mejor para Tabasco…” , en relación a las inundaciones de aquel estado Mexicano.

Lo bueno:
“Es mejor decir hola, que decir adiós"

El error:“Ahora mismo en Sorona… ¿Sorona? No, en Sonora (risas) alguien está siendo abducido por un Ovni”.

La despedida: “Gracias, hermosos. Gracias Monterrey por tanto amor”.

“Nos despedimos aquí y ahora estamos de vuelta"

“Estamos dejando las canchas hechas pelotas”...

Un regreso con gloria

Después de diez años, apoteósico regreso tuvo Soda Stereo y ayer más de 30 mil fans no dejaban que el grupo argentino se retirara del estadio Universitario

Resumir más de dos décadas de trayectoria en dos horas con 35 minutos resultaría difícil para cualquiera, no para Soda Stereo, que anoche, en su regreso a Monterrey después de diez años, demostró que el último trago siempre será el mejor.


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Los recuerdos convertidos en el ahora se cristalizaron al ver en escena a Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti haciendo la comunión perfecta una década después de su adiós. El tour Me Verás Volver hizo su primer contacto en el país con un concierto en el estadio Universitario de Monterrey, donde 31 mil fanáticos -según la cifra proporcionada por los organizadores- revivieron el ‘sueño stereo’.


La prolongada espera desde aquel célebre “Gracias totales” de Cerati en el último concierto terminó ayer para México cuando la banda apareció en escena con sus Juegos de seducción, que lograron el enamoramiento inmediato de la ‘hinchada’ -la tigre y la rayada- que comulgó en la misma cancha.

Soda Stereo estaba nuevamente frente a los seguidores regios enfundados en la nostalgia de haber sido, sin duda, la banda líder de ese movimiento que se denominó el ‘Rock en tu idioma’.

Sólo que ellos en su momento trascendieron fronteras y se convertieron en mito a pesar del misterio del ‘¿qué pasará después?’.

Para hacer realidad el sueño de los seguidores no hizo falta una producción portentosa en la parte visual; con esa iluminación envolvente apoyada en tres pantallas al fondo y dos a los costados del escenario, bastó para crear las atmósferas necesarias que hicieran la noche inolvidable para todos.

La apuesta de Soda Stereo se basa en un sonido a la máxima potencia con la confianza de que sus canciones por sí solas tendrían el valor suficiente.

El repertorio compuesto por 28 temas no sólo tuvo los éxitos, también dedicó espacio a los más apasionados seguidores de la banda al incluir en los primeros minutos Telekinesis, Imágenes retro y Texturas. Y el gran mérito de los asistentes era que se sabían cada una de las 28 canciones, bailaron, brincaron y se emocionaron hasta el éxtasis. En pocas palabras, fans de hueso colorado.

“¿Qué tal, Monterrey?… Zeta, ¿hace cuánto que no estabas por acá?, ¿Charlie?”, preguntó el vocalista.

Hombre al agua y En la ciudad de la furia comenzaron a marcar la pauta de lo que se trataba ese concierto. Recordar tantos y tantos éxitos con los que escribieron su historia musical.

Soda Stereo llevó a los fanáticos de un lado al otro por los estados emocionales según lo dictaba cada tema. Por primera vez invitó al baile con Picnic en el 4to. B, seguida de su Zoom para llevarlo a Cuando pase el temblor, que estremeció hasta los corazones con su dedicatoria a Tabasco.

Otra invitación sólo para fans llegó con Caja negra y de nueva cuenta el delirio que se sucedía con Trátame suavemente, Signos, Sobredosis de TV, Danza rota y el cinismo de Persiana americana. La expresión seguía por parte de cada uno de los integrantes, ya que conforme había avanzado el concierto Zeta iba adquiriendo la capacidad de saber comunicarse además de con sus manos, con su lenguaje corporal.

Sin embargo, Cerati es el ‘frontman’ por excelencia. Seductor, simpático, talentoso y cachondo. Realmente tiene un rol protagónico en el escenario a pesar de que los tres son excelentes y hacen derroche de maestría en cada una de las interpretaciones.

Como apoyo, los artistas cuentan con otros tres músicos cuya calidad no está en duda: Kiki González, Leandro Fresco y Leo García.

Fue y Remolinos antecedieron al agradecimiento de Primavera 0, que iba dibujando frases como “Nada es casualidad”, “Después de tanto vivir”, “Mójate los labios y suerte”, hasta desembocar en un “Gracias por esperarnos”, que resumía todo.

La trayectoria de Soda Stereo se seguía resumiendo con No existes, Sueles dejarme solo, El séptimo día y Un millón de años luz, que daba la pauta al momento infaltable.

De música ligera desató una especie de rito entre los regiomontanos en el que las cervezas comenzaron a esparcirse sobre todos para despedir el concierto como aquella vez cuando corría 1997.

Sólo que en esta ocasión había diferencias. Gustavo sólo pronunció un “Gracias” que el público complementó con el “totales”, y esta vez todavía faltaba mucho por vivir.

Tras abandonar el escenario por primera vez Cae el sol y Prófugos parecieron poner el punto final, e incluso muchos ya iban abandonando el lugar.

Casi al final del show, Cerati daba muestras de una felicidad extrema. Quizá las ‘palomas’ (tequila con refresco de toronja) que ingirió a lo largo del espectáculo ya habían hecho efecto. No obstante, su calidad, tanto vocal como musical jamás mermó.

“De acá, quién sabe a dónde vamos. Y nos vamos ‘bien arriba’”, expresó.

Sólo que tras una pausa, como bien lo dijo Gustavo, faltaba el último aliento, el de Nada personal y Te hacen falta vitaminas, que ahora sí vio despedirse a Soda Stereo a las 23:55.



Fuente:Martín Fuentes y Eduardo Chávez/Monterrey para milenio.com y elporvenir.com


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